Si sus pensamientos le distraen a menudo cuando necesita concentrarse, o si olvida dónde ha dejado el teléfono varias veces al día, es posible que se pregunte si tiene problemas con su memoria y cuáles podrían ser las posibles causas. Aunque hay muchas razones para ello, desde las más triviales hasta las más graves, su presión arterial podría ser la causa. Esto se debe a que la presión arterial afecta de forma directa al funcionamiento del cerebro. Y, como su sangre proporciona nutrientes y oxígeno a su cerebro, cuando el flujo circulatorio sanguíneo se ve afectado, usted puede notar cambios sutiles en la cognición y la capacidad mental.
En este artículo, hablaremos sobre la compleja relación que existe entre la presión arterial y la función cerebral, y de lo que puede hacer para asegurarse de que su cerebro se mantenga más sano durante más tiempo.
Si su memoria o salud mental le preocupan, intente buscar siempre ayuda de un profesional médico.
La confusión repentina y los lapsos de memoria podrían ser síntomas de accidente cerebrovascular o emergencia hipertensiva. Si experimenta síntomas preocupantes relacionados con la función cerebral, llame al 112 inmediatamente.
Presión arterial y niebla mental
La mayoría de las personas ha experimentado niebla mental en algún momento de su vida. Tal vez se sintió desconectado con una tarea en el trabajo y le costó mantener la concentración, o no durmió bien y no pudo pensar de forma clara la mañana siguiente; esto es perfectamente normal. Pero ¿qué sucede cuando la niebla mental se convierte en algo que le ocurre a diario? Existen varios factores que pueden contribuir a la niebla mental, pero la presión arterial anormal a veces puede pasarse por alto como posible causa.
Su cerebro solo representa el 2 % de su peso corporal, pero consume el 20 % del oxígeno total de su cuerpo. Esto significa que cuando el flujo sanguíneo se ve afectado, el suministro de oxígeno también se ve significativamente afectado y es posible que note que le resulta más difícil realizar incluso las actividades básicas cotidianas.
Si usted sufre niebla mental, además de considerar otras causas, es conveniente que controle su presión arterial. Si se encuentra dentro de los límites normales, se puede descartar como un problema. Sin embargo, si es demasiado alta (hipertensión) o demasiado baja (hipotensión), es conveniente controlar su presión arterial con un profesional médico. Además, también podrá abordar cualquier problema de salud relacionado con la presión arterial alta o baja, como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares o desmayos. Controlar la presión arterial anormal es una situación en la que todos ganan.
Sin embargo, aunque medir la presión arterial siempre es bueno, hay que tener en cuenta que medirla solo en la consulta del médica o en un centro sanitario proporciona datos de ese momento concreto. Y es bien sabido que las mediciones de presión arterial tomadas en un entorno médico pueden ofrecer datos elevados o erróneos, debido al síndrome de bata blanca. Además, las fluctuaciones de la presión arterial pueden ser perfectamente normales, por lo que el monitoreo continuado de la presión arterial mediante un dispositivo portátil puede ofrecerle una mejor comprensión de lo que realmente provoca su presión arterial día y noche, así y también durante un período más prolongado, por ejemplo una semana, un mes o un año.
Presión arterial alta y deterioro cognitivo
Diversos estudios señalan la hipertensión como un factor importante en el deterioro cognitivo, en particular de demencia vascular.
Un estudio (disponible en inglés) de investigadores de Harvard analizó a participantes ancianos sanos que vivían en una residencia de vida asistida. Descubrieron una asociación entre la presión arterial elevada y el deterioro de la función ejecutiva, que es la capacidad de una persona para concentrarse, controlar sus impulsos y emociones, reflexionar sobre una tarea, y recordar los puntos clave. Pero la hipertensión no es solo un problema de las personas mayores. Cada vez hay más evidencia que muestra que el control de la presión arterial en la mediana edad puede desempeñar un papel importante en el hecho de desarrollar demencia en la vejez.
Si bien la presión arterial es un factor clave, también se deben considerar los problemas médicos que pueden causar hipertensión. Por ejemplo, la obesidad es un factor de riesgo significativo y algunos investigadores han demostrado que, si bien la hipertensión y la obesidad por sí solas provocan una disminución de la función cognitiva en los hombres, la combinación de obesidad e hipertensión tiene un impacto aún mayor. Lo mismo ocurre con la enfermedad renal, ya que las mismas anomalías de los vasos sanguíneos en el cerebro se han visto en pacientes con enfermedad renal y en pacientes con demencia. Cabe destacar que un factor de riesgo clave para la enfermedad renal es la hipertensión.
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Presión arterial y memoria
Investigadores de la Universidad Johns Hopkins en los Estados Unidos han revelado recientemente los resultados de un estudio a largo plazo (disponible en inglés) en el que se analizaron 15.000 participantes de más de 20 años. Encontraron una fuerte vinculación entre la presión arterial alta y la pérdida de memoria, y los participantes con presión arterial alta en la mediana edad mostraron un deterioro un 6,5 % más marcado de la memoria y las funciones cognitivas al llegar a la vejez que aquellos con presión arterial normal.
Sin embargo, cuando a las personas se les diagnosticaba hipertensión en la mediana edad y tomaban medidas para controlar su presión arterial, obtenían mejores resultados en las pruebas cognitivas en la vejez.
La presión arterial anormal puede causar déficits de atención
Además de los impactos en la función cerebral y la memoria, también existe evidencia de que la presión arterial anormal puede reducir nuestra capacidad de concentración. Un estudio sistemático reciente (disponible en inglés) ha demostrado que la hipertensión arterial parece influir en el rendimiento cognitivo en diferentes ámbitos, en ausencia de demencia y enfermedades cardiovasculares graves, como los accidentes cerebrovasculares. Además, señalaron que la presión arterial es un factor que influye en el rendimiento cognitivo sin que haya demencia ni se haya sufrido un incidente cardiovascular, como por ejemplo un infarto cerebral. Según los autores, esto ocurría independientemente de otros factores socioeconómicos, comorbilidades médicas (como la diabetes) y trastornos psiquiátricos (como la depresión).
Evidentemente, es necesario más investigación para confirmar las conexiones entre estos factores, pero puede valer la pena vigilar su presión arterial si detecta algún cambio en la concentración o la capacidad de atención a lo largo del día.
Impacto en las habilidades visoespaciales
La conciencia visoespacial es una habilidad clave necesaria para identificar dónde están los objetos en el espacio y en relación entre sí. La presión arterial anormal puede alterar su percepción visoespacial, y distorsionar su juicio sobre dónde se encuentran las personas y los objetos.
¿Por qué es eso importante? Las habilidades visoespaciales deterioradas pueden provocar dificultades como:
- Tropezar y caer debido a la incapacidad de evaluar dónde se encuentran los obstáculos
- Coordinación mano-ojo deficiente
- Percepción distorsionada de la profundidad
- Dificultad para reconocer rostros
- Dificultad con tareas cotidianas como leer
La hipertensión puede provocar una disminución de la conciencia visoespacial, y aquellos con presión arterial en el rango normal, o que han tomado medicamentos para la hipertensión, han obtenido puntuaciones significativamente mejores en las pruebas de Evaluación Cognitiva Montreal en cuanto a capacidad visoespacial, ejecutiva, atención, abstracción, memoria y recuerdo que las personas con hipertensión.
Mantener el cerebro joven
El flujo sanguíneo al cerebro afecta la cantidad de oxígeno y nutrientes disponibles para que el cerebro los utilice. Y al igual que un camión de reparto se atasca en el tráfico, si su flujo sanguíneo se ve afectado, es posible que su cerebro no tenga la irrigación necesaria para funcionar de forma correcta.
Hacer ejercicio puede ayudar a mejorar el flujo sanguíneo al cerebro, ya que favorece la liberación de endorfinas, sus hormonas de la felicidad, y ayuda a controlar el estrés. El ejercicio también puede ser una buena forma de garantizar que la presión arterial se mantiene dentro de unos límites saludables, ya que aumenta la fuerza del corazón, lo que a su vez significa que este puede bombear sangre con menos esfuerzo y la presión arterial se reduce.
Reflexiones finales
Los factores que contribuyen al deterioro cognitivo coinciden en gran medida con los que provocan la presión arterial alta. El tabaco, el consumo de alcohol y de alimentos procesados en exceso, y la falta de ejercicio pueden afectar el rendimiento cognitivo y la presión arterial. Por lo tanto, llevar a cabo cambios para llevar un estilo de vida saludable puede ayudarle a cuidar su cerebro y su salud cardiovascular, todo a la vez.
Saber que padece hipertensión significa que puede tomar medidas para controlarla. Y controlar la presión arterial reducirá el riesgo de desarrollar enfermedades cerebrales en etapas posteriores de la vida. Sin embargo, aunque se estima que 1 de cada 3 adultos en España sufre hipertensión, la mitad no han sido diagnosticadas ni reciben tratamiento. Por eso, medir de forma continuada su presión arterial con la Hilo Band puede marcar una gran diferencia.
Advertencia: Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y no contiene consejos médicos ni los sustituye. La información contenida en este artículo no pretende diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad. Hable con un profesional médico cualificado antes de realizar cualquier cambio relacionado con su salud.
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